Tato Bores: la culpa es obviamente del otro

04 de July de 2006 por Diego

Tato Bores, humor, monólogo, argentina, alemania, mundial, copa, argentinosEste texto me lo enviaron por email hace casi 8 años y lo he guardado desde entonces. Considero que es un reflejo de la manera de pensar de muchos argentinos, tal vez demasiados y también una de las causas de por qué no se solucionan muchos de nuestros problemas.

El texto es un monólogo de Tato Bores (escrito por Santiago Varela ), tal vez el mejor de los humoristas polí­ticos que haya dado el paí­s. Es largo pero verdaderamente vale la pena leerlo.

La culpa

La culpa de todo la tiene el ministro de Economí­a, dijo uno. ¡No señor!, dijo el ministro de Economí­a mientras buscaba un mango debajo del zócalo. La culpa de todo la tienen los evasores.

¡Mentiras!, dijeron los evasores mientras cobraban el 50 por ciento en negro y el otro 50 por ciento también en negro. La culpa de todo la tienen los que nos quieren matar con tanto impuesto.

¡Falso!, dijeron los de la DGI mientras preparaban un nuevo impuesto al estornudo. La culpa de todo la tiene la patria contratista; ellos se llevaron toda la guita.

Pero, ¡por favor…!, dijo un empresario de la patria contratista mientras cobraba peaje a la entrada de las escuelas publicas. La culpa de todo la tienen los de la patria financiera.

¡Calumnias!, dijo un banquero mientras depositaba a su madre a siete dí­as. La culpa de todo la tienen los corruptos, que no tienen moral.

¡Se equivoca!, dijo un corrupto mientras vendí­a a cien dólares un libro que se llamaba “Haga su propio curro” pero que, en realidad, sólo contení­a páginas en blanco. La culpa de todo la tiene la burocracia, que hace aumentar el gasto público.

¡No es cierto!, dijo un empleado público mientas con una mano se rascaba el pupo y con la otra el trasero. La culpa de todo la tienen los polí­ticos, que prometen una cosa para nosotros y hacen otra para ellos.

¡Eso es pura maldad!, dijo un diputado mientras preguntaba dónde quedaba el edificio del Congreso. La culpa de todo la tienen los dueños de la tierra, que no nos dejaron nada.

¡Patrañas!, dijo un terrateniente mientras contaba hectáreas, vacas, ovejas, peones y recordaba antiguos viajes a Francia y añoraba el placer de tirar manteca al techo. La culpa de todo la tienen los comunistas.

¡Perversos!, dijeron los del politburó local mientras bajaban lí­nea para elaborar el duelo. La culpa de todo la tiene la guerrilla trotskista.

¡Verso!, dijo un guerrillero mientras armaba un coche-bomba para salvar a la humanidad. La culpa de todo la tienen los fascistas.

¡Malvados!, dijo un fascista mientras quemaba una parva de libros, juntamente con el librero. La culpa de todo la tienen los judí­os.

¡Racistas!, dijo un sionista mientras miraba torcido a un coreano del Once. La culpa de todo la tienen los curas, que siempre se meten en lo que no les importa.

¡Blasfemia!, dijo un obispo mientras fabricaba ojos de agujas como para que pasaran diez camellos al trote. La culpa de todo la tienen los cientí­ficos, que creen en el Big Bang y no en Dios.

¡Error!, dijo un cientí­fico mientras diseñaba una bomba capaz de matar más gente en menos tiempo, con menos ruido y mucho más barata. La culpa de todo la tienen los padres, que no educan a sus hijos.

¡Infamia!, dijo un padre mientras trataba de recordar cuántos hijos tení­a exactamente. La culpa de todo la tienen los ladrones, que no nos dejan vivir.

¡Me ofenden!, dijo un ladrón mientras arrebataba una cadenita a una jubilada y, de paso, la tiraba debajo del tren. La culpa de todo la tienen los policí­as, que tienen el gatillo fácil y la pizza abundante.

¡Minga!, dijo un policí­a mientras primero tiraba y después preguntaba. La culpa de todo la tiene la Justicia, que permite que los delincuentes entren por una puerta y salgan por la otra.

¡Desacato!, dijo un juez mientras cosí­a pacientemente un expediente de más de quinientas fojas que luego, a la noche, volverí­a a descoser. La culpa de todo la tienen los militares, que siempre se creyeron los dueños de la verdad y los salvadores de la patria.

¡Negativo!, dijo un coronel mientras ordenaba a su asistente que fuera preparando buen tiempo para el fin de semana. La culpa de todo la tienen los jóvenes de pelo largo.

¡Ustedes están del coco!, dijo un joven mientras pedí­a explicaciones de por qué para ingresar a la facultad habí­a que saber leer y escribir. La culpa de todo la tienen los ancianos, por dejarnos el paí­s que nos dejaron.

¡Embusteros!, dijo un señor mayor mientras pregonaba que para volver a las viejas buenas épocas nada mejor que una buena guerra mundial. La culpa de todo la tienen los periodistas, porque junto con la noticia aprovechan para contrabandear ideas y negocios propios.

¡Censura!, dijo un periodista mientras, con los dedos cruzados, rezaba por la violación y el asesinato nuestro de cada dí­a. La culpa de todo la tiene el imperialismo.

¡Thats not true! (¡Eso no es cierto!) dijo un imperialista mientras cargaba en su barco un trozo de territorio con su subsuelo, su espacio aéreo y su gente incluida. The ones to blame are the sepoy, that allowed us to take even the cat (la culpa la tienen los cipayos, que nos permitieron llevarnos hasta el gato).

¡Infundios!, dijo un cipayo mientras marcaba en un plano las provincias más rentables. La culpa de todo la tiene Magoya.

¡Ridí­culo!, dijo Magoya acostumbrado a estas situaciones. La culpa de todo la tiene Montoto.

¡Cobardes!, dijo Montoto, que de esto también sabí­a un montón. La culpa de todo la tiene la gente como vos, por escribir idioteces.

¡Paren la mano!, dije yo mientras me protegí­a detrás de un buzón. Yo sé quién tiene la culpa de todo. La culpa de todo la tiene El Otro. ¡El Otro siempre tiene la culpa!

¡Eso, eso!, exclamaron todos a coro. El señor tiene razón: la culpa de todo la tiene El Otro.

Dicho lo cual, después de gritar un rato, romper algunas vidrieras y/o pagar alguna solicitada, y/o concurrir a algún programa de opinión en televisión (de acuerdo con cada estilo), nos marchamos a nuestras casas por ser ya la hora de cenar y porque el culpable ya habí­a sido descubierto. Mientras nos í­bamos, no podí­amos dejar de pensar: ¡Qué flor de guacho que resultó ser El Otro…!

Así­ que mis queridos chichipí­os, la neurona atenta, vermouth con papas fritas y ¡¡¡GOOD SHOW!!!…

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9 respuestas para este artículo

  1. 01   •   Trackback :: El blog de Diego Giol » Argentina perdió con Alemania, pero la culpa no es nuestra

    […] La culpa, por el fantástico humorista argentino Tato Bores […]

  2. 02   •   Trackback :: El blog de Diego Giol » Perdón que insista, pero ahora que Italia le ganó a Alemania. ¿Qué dirán?

    […] Sigo insistiendo con mis posts anteriores sobre la Culpa y el partido de Argentina - Alemania. ¿Ahora dirán que Italia pagó incluso más que Alemania para ganar? ¿Que no les salió según como todo estaba planeado? […]

  3. 03   •   belen Says:

    la verdad a mi edad me enorgullece conocer aeste hombre ke no se si volvera alguna vez a haber e nuestro pais
    una persona totalmente elocuente i on un avicion del mundo unik
    chau belen

  4. 04   •   emiliano Says:

    Diego:
    En realidad, el monólogo ¿De quien es la culpa?, fue escrito por Santiago Varela, el libretista de Tato Bores.
    Saludos.

  5. 05   •   roberto terrile Says:

    ¿Porque sera que a la gente inteligente siempre se la censura cuando dice la verdad que no le gusta a los poderosos?

  6. 06   •   FRANCISCO SCOLARO Says:

    FALSO FEDERALISMO
    Sr. Director: Es notorio que muchas de nuestras Provincias tendrán serias dificultades para poder abonar el aumento a los docentes, dispuesto por la Administración Central. En primer lugar porque no lo contemplaron en su presupuesto y en segundo lugar porque la mayorí­a carece de medios.
    La carencia de medios Provinciales tiene su origen en el manejo caprichoso de su coparticipacion en los recursos y recaudacion de impuestos.
    Sin ir más lejos la Provincia de Buenos Aires (que es la que más aporta al Estado) apenas recibe la mitad de lo que le corresponde. Cabe acotar que Bs. As. tiene una senadora -la señora Cristina de Kirchner- a la que habrí­a que preguntarle qué aportes, leyes, proyectos etc. ha dirigido a la Pcia. que la eligió para representarla federalmente.
    No es capricho de la Constitución que cada Pcia. tenga tres senadores (cosa muy distinta a diputados, que están ligados en número a la densidad poblacional).
    Nuestras Provincias no tienen recursos y dependen del arbitrio del poder central (la centralización impositiva tiene también como responsable a los polí­ticos, quienes callan).
    Esta deformación la avala el Presidente como medio -cuasi UNITARIO- de tener más poder o dominio territorial. Olvida que, en 1994, él y su esposa (entre muchos) votaron para que, en corto plazo, se dictara la LEY DE COPARTICIPACIí“N (Art.Transitorio). En ese entonces ni soñaba con ser Mandatario y hoy ostenta el poder de recaudar (que pretende herede su señora).
    Muchas Provincias no serí­an deficitarias si recibieran lo que les retiene Kirchner, quien ha olvidado preceptos constitucionales(Art.75 inc.2) y reniega de nuestra Historia. Las Pcias. -en este aspecto- deberí­an gobernarse solas y acorde a sus ingresos coparticipables, sin que le metan la mano en los bolsillos. De lo contrario, que sean sinceros y digan: Vivan los “iluminados” Unitarios.
    Saludos
    Lic. Francisco Scolaro

  7. 07   •   FRANCISCO SCOLARO Says:

    PRECIOS Y BRONCA
    Sr. Director:

    “Como con bronca y ‘junando…’” (observar con cautela/advirtiendo algo) nuestras amas de casa o responsables de las compras cotidianas para el hogar, con bastante indignación, detectan que todos los precios han aumentado.

    Almacenes, verdulerí­as, carnicerí­as, súpermercados, tiendas, etc., le propinan el cachetazo de cada dí­a.
    Hasta que no se cambie la polí­tica económica y cese la regulación de los mercados, la leche, las verduras, la carne y los demás alimentos seguirán el espiral inflacionario, que nada tienen que ver con los í­ndices que pretenden “vender”.

    ¿Es posible que no entiendan que hasta se cobra la “verdurita” que antes se solí­a regalar y que no se puede engañar a los compradores?.

    Se castiga a los productores, se afecta a la libertad de comercialización, se restringe la exportación de acuerdo al humor de turno, se pierden plazas -como ocurre con la carne-, apostando a dudosa regulación y abastecimiento interno.

    Se aplican subsidios a algunos productos en desmedro de otros.

    La soberbia de no escuchar a los que saben (la gente del campo) ha llevado al sistema comercial a un desquicio, cuyo abanderado es el Secretario de Comercio, Guillermo Moreno. Ha ampliado el dirigismo y el mercado negro. Encima a la Ministra Miceli la mandan de” visita” a la Primera Exposición Ferial de Orientación al Consumidor. No explicó los “dibujos” del Indec. Dijo: “Cuando hablamos de consumidores, hablamos de derechos”.

    Mientras tanto las miradas se tuercen y la BRONCA crece.
    Saludos
    Lic. Francisco Scolaro

  8. 08   •   FRANCISCO SCOLARO Says:

    JUDAS DE LAS PROTESTAS
    Sr.Director:
    Aunque sean escasas las personas, que no han leido la Biblia, todos relacionamos a Judas, con el traidor o la traición.
    El “malhumor” social, se vé reflejado en toda nuestra geografí­a e “in crescendo”. No hay dí­a, en que no observemos manifestaciones de Protesta ciudadana, expresada en marchas ( espontáneas u organizadas) cortes de rutas, accesos, calles o esquinas.Paros de colectivos, trenes , subtes, aviones, organismos etc., con explosiones de violencia en muchas oportunidades.Todo originado en temas de variada indole, sobre los cuales el Gobierno no puede hacerse “el distraido”.
    Sólo basta enumerar algunos: - La inseguridad, en casi toda la gama del Código Penal - delitos contra las personas, honor, honestidad, libertad, propiedad, seguridad común, tranquilidad pública etc. -
    Agreguemos a esto,la salud en todos sus aspectos;la educación globalmente; las polí­ticas salariales y su correlato con el costo de vida; el desempleo y el trabajo en negro; los jubilados; el medio ambiente afectando condiciones de vida; el control fallido de precios; la falta de polí­tica agropecuaria; la situación habitacional, las relaciones exteriores ambivalentes.etc. Todo en una lista extensa para ampliar o puntualizar en sus causales.
    Agreguemos a esto, al Presidente ( siempre detrás del atrí­l) buscando continuamente atacar a alguién (Iglesia, empresarios, gente de campo,etc.).Le faltan solamente los Bomberos y los Boy scouts. Si uno suma a todos los argentinos, que se manifiestan a diario, asustaria la cantidad.
    Esto hace pensar, que si Kirchner sale “airoso” en las próximas elecciones, tendriamos que asumir una Argentina, plagada de JUDAS ( Traidores) de todo lo que nos llevó a protestar.
    Saludos.
    Lic.Francisco Scolaro

  9. 09   •   roberto terrile Says:

    CIVILIZACION ….O BARBARIE.-
    VOS…..DE QUE LADO ESTAS?

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